martes, 7 de marzo de 2017

Vías marítimas habituales de la Armada China (1ª Parte)

Proteger los intereses de la nación es uno de los cometidos fundamentales de la Armada China. Atrás han quedado los tiempos en los que la soberanía quedaba ligada a territorio continental. Con el progresivo desarrollo económico del estado en las últimas décadas, unido al declive de regiones históricas como Europa o Estados Unidos, queda constatado de manera patente que el rol de China en la esfera mundial es cada vez más relevante. Tras la victoria de Trump y su prometido "downshift" hacia el interior, muchos institutos de estudios estratégicos se están formulando en las últimas semanas la pregunta sobre si China está preparada para asumir el liderazgo mundial.

Obviamente, el desarrollo económico del país va íntimamente ligado entre otros factores al consumo energético. En mayo de 2015 China sobrepasó a Estados Unidos como primer importador de petróleo. Este dato en sí mismo no significa nada, ya que el descenso de las importaciones de EEUU se debe en gran medida al fracking, de hecho las exportaciones de crudo han aumentado casi exponencialmente en estos últimos años debido a esta nueva tecnología. Pero volviendo a China, el dato nos indica que la China del sigo XXI no es la rural China del siglo pasado.

Que China es la fábrica del mundo es un hecho. La segunda economía global es la primera economía exportadora, si bien en 2016 se ha contraído aproximadamente un 6% respecto al ejercicio anterior. No valoraremos los efectos de las fluctuaciones de la moneda pero es evidente el papel indiscutible del gigante asiático. La nueva "Ruta de la Seda" y el Cinturón, promovida por el mandatario Xi Jinping, pretende de hecho incrementar este intercambio económico, de la misma manera en la que sucedió hace dos milenios.

Pero China no es sólo la fábrica del mundo. En la última década la huella de China como proveedor de infraestructura, ferrocarril y otros proyectos "llave en mano" en países en desarrollo es cada vez mayor. Desde nuestra perspectiva occidental, se contempla esta influencia creciente como un neocolonialismo, pero es cierto que el carácter socialista del estado chino se granjea simpatías entre los gobiernos africanos, por lo que reducir estas relaciones al binomio "explotador-explotado" es demasiado maniqueo.

En la mentalidad china, se tiene el convencimiento de que amplias zonas de su territorio están en disputa. No se trata de cuestiones ideológicas, sino históricas del pueblo chino. En especial, los litigios territoriales de las aguas que bañan el litoral chino, amén de algunos otros conflictos fronterizos, van en camino de convertirse en los puntos calientes de la escena internacional en las próximas décadas, si no como factores desencadenantes de un conflicto a escala mundial. 

Finalmente, millones de ciudadanos chinos residen en el exterior, bien como mano de obra de proyectos de infraestructuras o bien de manera permanente en todos los países del orbe. Pequeños y grandes empresarios chinos participan cada vez con más fuerza de la actividad económica en sus estados de residencia, mientras que al mismo tiempo mantienen unos fuertes lazos económicos y familiares con sus lugares de origen, en muchos casos con una escasa integración allí donde viven.

De todo lo anterior se desprenden los roles que la nueva Armada China tiene ante la nueva China:

 - Garantizar la integridad territorial del territorio chino, tanto continental como de ultramar, incluyendo las zonas económicas exclusivas,
 - Proteger los intereses económicos de China en la región,
 - Asegurar las líneas de comunicación marítima, tanto para garantizar las exportaciones de productos como las importaciones de crudo,
 - Responder a la creciente amenaza de potencias vecinas en la región,
 - Contribuir a la expansión económica china en nuevas regiones,
 - Proteger los intereses de los proyectos chinos en el exterior, principalmente en África,
 - Garantizar la seguridad a los millones de ciudadanos chinos residentes en el exterior.

El desarrollo de la Armada China es el fiel reflejo de los nuevos retos que ante sí tiene el país. Empleando terminología occidental, su marina evolucionó de "Brown" (alcance litoral) a "Green" (regional) a finales del siglo XIX con la dinastía Qing, en uno de sus momentos de mayor esplendor. Tras la revolución, la flota se contrajo casi hasta un alcance litoral. Progresivamente, de manera especial tras el Gran Salto Adelante, la inversión para el desarrollo de la Armada se multiplicó, hasta los comienzos del nuevo siglo con una incipiente armada de aguas azules "Blue".

Pese a que China es un continente en sí misma, históricamente se va visto confinada por potencias extranjeras, factor agrandado por una caprichosa geografía. Rusia por el norte, la primera cadena de islas de Japón por el este, y la influencia de potencias occidentales por el sur han marcado la historia bélica de China. Las Guerras del Opio, los levantamientos de los bóxers, las Guerras Sino-Japonesas o los conflictos con Rusia o la URSS hasta la década de los sesenta, son ejemplo de ello. 

En particular, la ausencia de intereses lejanos o la falta de necesidad de proyectar la fuerza modelaron el desarrollo tecnológico naval durante las primeras décadas del siglo pasado. Tras la época de la globalización y el papel mundial de China, se ha hecho imprescindible la expansión naval, como respuesta a las obligaciones que hemos visto anteriormente. Hasta entonces, y marcada geográficamente por unos vecinos con tendencias imperiales, el ámbito de actuación de la Armada se encontraba restringido a la primera cadena de islas, sin una necesidad real de sobrepasarla a través de ciertas vías marítimas.

Entrando en materia, la práctica totalidad de los estados de la zona del Pacífico occidental han firmado y ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Como excepciones, Corea del Norte y Camboya la firmaron en 1982 y 1983 respectivamente pero no la han llegado a ratificar. Y por supuesto, Estados Unidos que, aunque participó en las sesiones, nunca formó este tratado multinacional.

Los conceptos fundamentales de este documento son los siguientes:

 - Mar territorial: todo Estado tiene derecho a establecer la anchura de su mar territorial hasta un límite que no exceda de 12 millas marinas. Cuando las costas de dos Estados son adyacentes o se hallen situadas frente a frente, el mar territorial no debe extenderse más allá de los puntos equidistantes medidos desde las riberas de cada uno de los Estados.

 - Zona contigua: es una zona adyacente al mar territorial, con el objeto que el Estado ribereño pueda tomar las medidas de fiscalización necesarias para prevenir las infracciones de sus leyes y reglamentos aduaneros, fiscales, de inmigración o sanitarios que se cometan en su territorio o en su mar territorial; la zona contigua no puede extenderse más allá de 24 millas marinas.

 - Zona económica exclusiva: es un área situada más allá del mar territorial donde el Estado ribereño tiene derechos de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, de las aguas suprayacentes al lecho y del lecho y el subsuelo del mar; jurisdicción con respecto al establecimiento y la utilización de islas artificiales, instalaciones y estructuras; no puede extenderse más allá de 200 millas marinas contadas desde las riberas.

Los derechos otorgados a embarcaciones de banderas extranjeras dependen de la zona en la que se encuentren, a saber:

 - Mar territorial: cualquier embarcación tiene derecho de circulación, siempre que se trate de un paso rápido y sin detenciones; esto se conoce como paso inocente. Se requiere además que el paso no sea perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño. Los submarinos han de navegar en la superficie y enarbolando su bandera. Actividades económicas o militares no están permitidas. Cada Estado regula las actividades de su franja de mar territorial.

 - Zona económica exclusiva: cualquier embarcación tiene derecho de circulación, la libertad de tender cables y tuberías, así como el derecho de ejercitar una pesca limitada. Los estados ribereños tienen el derecho de establecer y utilizar islas artificiales, instalaciones y estructuras, así como la investigación científica marina y la explotación económica de las aguas y los fondos marinos. Los submarinos pueden navegar en inmersión. En estrechos entre ZEE y alta mar o viceversa, se define el concepto de paso en tránsito, siempre que se trate de un paso rápido y sin detenciones; se requiere además que el paso no sea perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño. Cada Estado regula las actividades de tránsito.

En los párrafos anteriores se han mencionado una serie de términos que permanentemente se citan en cualquier noticia en relación al Pacífico occidental y a los mares de China: islas artificiales, explotación del fondo marino, derecho de paso, estrecho, zona económica exclusiva, etc. En gran medida, estos son los conceptos que están detrás de los conflictos seculares de la región. Cada Estado justifica sus acciones, con la Ley del Mar en la mano, amparándose en algo que esta convención no regula: los derechos de soberanía "terrestre" o los derechos históricos y adquiridos de las naciones. El conflicto está servido.